Este es un itinerario real de cuatro días a pie por La Habana, organizado barrio por barrio en lugar de sitio por sitio. El primer día se queda en La Habana Vieja: empiezo temprano en la Plaza Vieja, antes de que lleguen los grupos turísticos, y luego avanzo hacia afuera por las callejuelas alrededor de la Calle Mercaderes y la Plaza de la Catedral, donde los edificios coloniales restaurados conviven con otros que todavía se caen a pedazos.
El segundo día se traslada a Centro Habana y al Malecón, el largo paseo marítimo donde los vecinos se reúnen al caer la tarde. Ahí es donde encuentras la textura real de la ciudad: pescadores lanzando el anzuelo desde el muro, niños jugando pelota en la calle, y paladares pequeños escondidos en las salas de casas de familia, muy lejos de las zonas turísticas cerca de las plazas. El tercer día es para Vedado, el barrio más arbolado y residencial de La Habana, con su mezcla de mansiones de los años 50, calles universitarias y los jardines del Hotel Nacional con vista al mar.
El cuarto día lo dejo libre, como colchón, porque La Habana premia las mañanas lentas y los desvíos improvisados más que una agenda apretada. Cada día incluye un barrio recomendado para alojarte en una casa particular, un orden de caminata que evita retroceder, y notas honestas sobre cuándo el calor del mediodía realmente vale la pena parar unas horas en lugar de seguir a la fuerza. Si estás explorando más de Centroamérica y el Caribe, mi hoja de preparación de viaje es un buen punto de partida, y puedes revisar la página completa de itinerarios para más viajes como este.


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